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Superviviente – Capítulo 3

Fanfic de World of Warcraft

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Todo giraba a su alrededor en un torbellino de escarlata y oro. Las voces se escuchaban como ecos lejanos y las risas de sus compañeras, falsas y estridentes, resonaban en sus oídos, provocando desagradables sonidos. No era capaz de centrar la vista en nada, las caras y cuerpos de su alrededor estaban borrosos y todos sus sentidos embotados a causa de los cristales. 

No podía asegurar cuántos había consumido, pero los suficientes como para saber que al día siguiente no recordaría nada, una cantidad imprecisa que ella no podía permitirse. Sin embargo, el elfo a quién hacía compañía aquella noche no parecía importarle el precio de los cristales y continuaba pidiendo uno tras otro para todos los invitados a su mesa. Alguna propina ya se había escurrido bajo las escuetas ropas de la muchacha, mientras se afanaba por manosear todo cuanto estuviese a su alcance. 

Yvrainne solo quería olvidar y que aquella noche, como todas las anteriores, se acabase lo antes posible y poder subir a su habitación, cerrar los ojos y perder el conocimiento. Ya no rezaba porque sabía que no le serviría de nada, había perdido la esperanza y las ganas de vivir, lo único que deseaba cada día era que la siguiente extracción fuese la última, como había pasado con los demás niños, pero nunca sucedía.

Los ojos se le fueron por un segundo, sintiendo cómo se ponían en blanco y dejaba de ver; su cuerpo había consumido demasiados cristales. Una mano se deslizó por su brazo, se aferró a su muñeca y la levantó con cuidado, mientras otra la sujetaba fuertemente por la cintura. 

⏤Vamos, querida, ya has consumido suficiente, deja que sea yo quién se encargue del caballero… ⏤Yvrainne dejó caer la cabeza hacia atrás y observó con dificultad el rostro deforme de otra elfa. Sonreía con dulzura, algo poco común en el D’Vils⏤. Vamos, vamos… Enseguida regreso, mi compañera no se encuentra muy bien. 

Las voces sonaban distantes, apagadas y reverberaban en su cabeza mientras era arrastrada a través de la sala. Aunque trataba de mantenerse en pie, las piernas no le respondían y todo el peso de su cuerpo caía en brazos de la elfa que había acudido en su ayuda. Se trataba de Eresea: solía estar todas las noches en la barra y era también miembro del grupo de Elethian. Sin embargo, ella no se parecía en nada a los demás. Eresea era amable, cariñosa y siempre procuraba cuidar de Yvrainne cuando le tocaba trabajar en la taberna. En la medida en que le era posible, procuraba evitar que los clientes reclamasen a la muchacha como compañía, aunque este era un arduo trabajo para ella, ya que Yvrainne solía atraer demasiadas miradas. 

⏤Gracias… ⏤murmuró la muchacha intentando colaborar con Eresea para mantenerse en pie. 

⏤No me las des y procura que Elethian no te vea en este estado o tendrás problemas…

Yvrainne asintió a duras penas, justo en el momento en que un silencio sepulcral se apoderaba de todo el salón. 

Con un esfuerzo sobrehumano, la muchacha levantó la cabeza y pudo ver un grupo de soldados detenidos en la puerta del local. En el pecho de la armadura traían grabado el escudo de la casa real, mostrando todos sus armas enfundadas y permaneciendo en formación. Tan solo uno de ellos recorrió la distancia que lo separaba de la barra y observó a Eresea con una desmejorada Yvrainne en los brazos. 

El soldado se acercó en pocos pasos y ayudó a la elfa a sujetar a la muchacha. 

⏤¿Qué le ha sucedido? ⏤preguntó preocupado y algo en su voz hizo que a Yvrainne le brillasen los ojos. 

⏤A veces se pasa un poco consumiendo… ⏤resumió brevemente Eresea, mientras intentaba recuperar todo el peso de Yvrainne y alejarla del soldado hacia el otro lado de la barra, sin mucho éxito⏤. ¿A qué debemos el inmenso placer de una visita de la guardia real?

⏤Solo estamos de patrulla ⏤comentó el soldado mientras mantenía a la muchacha y la observaba con calma⏤. Es muy joven para consumir de esta manera y su pelo… 

⏤Es un tinte arcano que nos han traído para hacer más exóticas a nuestras camareras ⏤se apresuró a responder la elfa tirando un poco más de Yvrainne hacia ella. 

La muchacha levantó la cabeza y miró a los ojos al soldado por un momento. El efecto de las drogas distorsionaba sus facciones, todo en la habitación se volvía borroso y la conversación no tenía ningún sentido para ella, pero había algo en el profundo azul de aquellos ojos que no podía dejar de mirar. Una lágrima se le escurrió por la mejilla y ni siquiera se percató de ello. 

⏤Vamos, vamos… Tienes que acostarte, muchacha, así no puedes regresar a tu casa ⏤ Eresea volvió a cargar con el cuerpo tambaleante de Yvrainne y la condujo al otro lado del mostrador. El soldado, que había permanecido durante un segundo totalmente detenido en mitad del salón, volvió a acercarse solícito⏤. Por favor, espere al otro lado de la barra mientras me ocupo de ella, ahora mismo regreso.

⏤Puedo acompañarte y ayudarte a llevarla ⏤respondió dando un paso más hacia la puerta a la que Eresea se dirigía. 

⏤Nadie que no sea del personal puede cruzar esa puerta, ni siquiera los soldados del reino. Órdenes de la jefa ⏤se limitó a decir la elfa con autoridad. Luego abrió la puerta y ayudó a Yvrainne a entrar al otro lado.⏤Ah, estupendo… ¿puedes llevarla arriba? Procura no armar mucho escándalo. 

Inmediatamente cerró la puerta y se dirigió al soldado que observaba la escena. 

⏤¿Estará bien? ¿Quieres que le mandemos un sanador? ⏤preguntó de nuevo el elfo que no dejaba de echar vistazos a la modesta puerta al otro lado de la barra. 

⏤Se recuperará pronto, un poco de descanso y mañana estará como nueva. En el D’Vils cuidamos bien de nuestro personal, no tiene de qué preocuparse… ⏤ Eresea hizo un gesto esperando una presentación por parte del elfo. 

⏤Soy el capitán de brigada de la guardia real. Estábamos de patrulla y decidimos echar un vistazo al local… 

⏤Toda precaución es poca, capitán, pero aquí tenemos todo en regla. Puedo mostrarle los papeles si los necesita ⏤le cortó rápidamente la elfa. 

El guardia entrecerró ligeramente los ojos. Sus ojos recorrieron el establecimiento, mientras su mente no dejaba de pensar en la muchacha. Finalmente, tras un par de tensos segundos, volvió a girarse hacia Eresea.

⏤No será necesario. Espero que la muchacha se recupere pronto. ⏤Eresea asintió y el capitán se despidió de ella con un gesto de cabeza⏤. Que pasen una buena noche.  

Luego salió de la taberna seguido de sus hombres, de todos excepto de uno que se quedó rezagado y se acercó a la barra con apremio. 

⏤Eresea, avisa a Elethian. El capitán pretende enviar una patrulla a revisar el local… ⏤le susurró con urgencia a la elfa, inclinándose sobre la barra. 

⏤Supongo que necesitará de una orden para hacerlo… ⏤La voz de Eresea sonó preocupada.

⏤Lleva algún tiempo tratando de conseguirla. Ha habido varias denuncias anónimas contra el D’Vils últimamente y es cuestión de días que se la entreguen.

Eresea asintió. 

⏤¿Sabes cuánto tiempo tenemos? 

⏤En cuanto tenga la orden en su poder se pondrá en marcha. Por lo que sé, como máximo en dos días la orden estará expedida y el capitán se plantará aquí.   

⏤¿Qué tiene ese elfo contra los negocios como este? ⏤resopló la camarera con enfado. 

⏤Más de lo que te piensas. Es de los elfos que no han acudido a ninguna otra alternativa desde lo que pasó con la Fuente del Sol. ¿No te has fijado en sus ojos? Aún son azules. Algunos cuentan que perdió a su familia durante el ataque de la Fuente. No lo conozco tanto, pero hay quién asegura que sigue buscando a su hija porque no estaba entre los cadáveres aquel día. ⏤El soldado echó un fugaz vistazo a la puerta⏤. Debo marcharme, si se percata de mi ausencia puede que se de cuenta de que os he estado avisando y se acabó… 

Eresea asintió de nuevo y el elfo salió corriendo a través de la puerta. Suspiró cansada y se dirigió hacia la mesa donde un rato antes había estado sentada Yvrainne. 

Al otro lado de la modesta puerta de madera, Drazzel mantenía sujeta a Yvrainne. La mano de la muchacha se había cerrado en torno a su brazo, haciendo algo de presión. Drazzel no necesitaba palabras para comunicarse con su amiga, sabía perfectamente que esperaba que se quedase escuchando y lo que habían oído, había sido más que suficiente. 

Cuando los pasos de Eresea se alejaron de nuevo hacia el fondo del local, Yvrainne levantó la cabeza con esfuerzo y miró a su amigo. 

El muchacho la cogió en brazos y ella se aferró a su cuello dejando caer la cabeza sobre su hombro. Comenzó a subir las escaleras hacia la habitación sin hacer ningún ruido, pero en el silencio absoluto de aquella parte del D’Vils pudo escuchar con total nitidez las palabras de Yvrainne en su oído:

⏤Drazzel, me voy en dos días… ven conmigo.

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Esta historia está basada en el mundo de World of Warcraft. Ni el universo en el que transcurre, ni su trasfondo pertenecen al autor. Los derechos son de Blizzard. La historia y muchos de los personajes son originales.

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Ast

Periodista de día, gamer de noche. Me encantan los videojuegos, las novelas fantásticas, el modelismo, la pintura, el dibujo, los cosplays… ¡Demasiadas cosas y muy poco tiempo! Soy periodista, pero me gano la vida como diseñadora web. Me flipa la tecnología y combinarla con mis aficiones, así que… ¿por qué no crear Geek Games? Quiero compartir mis proyectos de pintura de miniaturas, los futuros cosplays y las fotos más chulas, además de artículos y reportajes sobre los aspectos más curiosos de los videojuegos. Si te parece poco, lo hago en mis ratos libres, espera a que tenga tiempo y… ¡verás!

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